Dominio, hosting y SSL: qué pagas realmente en una web
Entiende la diferencia entre nombre de dominio, alojamiento, certificado SSL y mantenimiento.
Dominio: la dirección de tu negocio
El dominio es el nombre que escriben los visitantes para encontrarte. Su renovación suele ser periódica y conviene verificar quién figura como titular y qué sucede si cambias de proveedor.
No confundas la propiedad del dominio con el acceso a una cuenta de correo o con el alojamiento web.
Hosting: dónde vive el proyecto
El alojamiento sirve los archivos y funciones de tu sitio. El coste depende de la tecnología, el tráfico y las prestaciones; algunas plataformas permiten empezar con planes limitados sin pagar una cuota elevada.
Antes de contratar comprueba límites de uso, copias, soporte, correo electrónico y costes de ampliación.
SSL y seguridad
HTTPS cifra la comunicación del navegador con la web. El certificado no sustituye una buena configuración del sitio, actualizaciones ni protección de formularios.
Asegúrate de que el dominio redirige a HTTPS y de que no se cargan recursos inseguros.
Mantenimiento: define el alcance
Pregunta qué incluye la renovación: cambios de texto, soporte técnico, corrección de fallos y modificaciones de diseño. Diferencia pequeños cambios de un rediseño completo.
Compara siempre el coste del primer año y de los siguientes.